Córdoba: El avistaje de un ejemplar en Miramar de Ansenuza reaviva la esperanza, aunque todavía no permite hablar de una recuperación del recurso.
Una señal, no una recuperación

El avistaje debe analizarse con prudencia. Se trata de un registro puntual, no de la vuelta consolidada de la especie. La información disponible lo asocia a un contexto de mayor nivel de agua y menor salinidad, condiciones que en Ansenuza resultarían claves para el pejerrey.

En Ansenuza, la presencia del pejerrey está atada a la salinidad: cuando el agua sube y la sal baja, la especie recupera terreno.
No es un fenómeno nuevo. El pejerrey se repliega hacia las desembocaduras de los ríos cuando la salinidad trepa y vuelve a ocupar el espejo de agua cuando desciende. Por eso, un avistaje aislado alienta, pero necesita nuevos registros y monitoreo para confirmar una tendencia.

En un humedal de importancia internacional como Ansenuza, la mejor lectura es de esperanza con responsabilidad: celebrar la señal, acompañar la evolución del ambiente y cuidar el recurso antes de pensar en una vuelta plena de la pesca.
Fuentes: www.instagram.com/vive.miramar/, eldiariodelpueblo.com.ar, radiocardinal.com.ar,
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