La crecida de esta semana ya afloja, pero el escenario climático que se consolida hacia el verano podría traer nuevas crecidas en los ríos.
El gatillo está en el sur de Brasil
El Paraná y el Uruguay dependen de lo que ocurre en sus cuencas altas. Las intensas lluvias de los últimos días en Rio Grande do Sul hicieron desbordar el Uruguay en São Borja —justo frente a Santo Tomé—, y ese volumen de agua fue el que empujó la crecida del lado argentino.
En el caso del Paraná, la APA de Chaco fue clara: ese repunte respondió al Sistema de Monzón de América del Sur y a las lluvias sobre el Iguazú —sumadas a las erogaciones de Itaipú y Yacyretá—, no a El Niño. Pero el fenómeno que domina el semestre sí modifica el escenario de fondo.
El Niño, el telón de fondo que se agranda
El Niño ya está declarado y se intensifica. La Organización Meteorológica Mundial y la NOAA prevén que se fortalezca hacia el verano, con un 63% de probabilidad de convertirse en un evento “muy fuerte” entre noviembre y enero, lo que lo ubicaría entre los mayores registros desde 1950. Una onda de agua cálida en el Pacífico ya llegó a las costas de Sudamérica.
Episodios fuertes anteriores, como los de 1982-83 y 1997-98, provocaron inundaciones en las cuencas de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay.
Para el pescador, la lectura es de escenario más que de certeza: si las lluvias en las cuencas altas se sostienen, podrían repetirse pulsos de crecida hacia el verano, con aguas más cargadas y condiciones cambiantes en el Litoral. Conviene seguir los partes oficiales, extremar la seguridad en las márgenes y planificar las salidas con el río en la mano.
Fuentes: chacodiapordia.com, misionesonline.net, elterritorio.com.ar, ellitoral.com.ar, elobservador.com.uy, infobae.com