Pescamos con mosca las difíciles truchas arcoíris de los ríos serranos de la provincia de Córdoba. El desafío exige precisión, equipos livianos y derivas controladas.
Con los primeros rayos del sol, y con equipos livianos, comenzamos a vadear el río en busca de las arcoíris.

Cañas #3, líneas de flote, líderes de 9 ft, 4x y 5x.

Como todavía no veíamos actividad en superficie, comenzamos a pescar con ninfas, con las que inmediatamente tuvimos respuestas.

Las moscas que más rindieron fueron las pheasant tail, las pupas de caddis y las prince, en anzuelos #14 a #18.


Cuando comenzamos a ver eclosiones de insectos, fue imposible no atar una seca a nuestro líder. Y si bien la actividad en superficie nunca fue frenética, ocasionalmente podíamos ver que subía alguna que otra trucha.
Pese a que la pesca en superficie era buena, debemos aclarar que las truchas se presentaban extremadamente selectivas. Lo que nos obligó a utilizar líderes largos y muy finos. De otra manera, las truchas detenían su ataque a centímetros de la mosca y volvían a aguas más profundas. Especialmente en las zonas de aguas muertas, donde eran muy difíciles de engañar.

Para pescar con secas usamos líderes 6x de 12 ft.

Las moscas que más pescaron fueron las elk hair caddis y las mayfly, en anzuelos #16 a #20, dependiendo del momento del día.



Luego de alguna foto y con mucho cuidado, cada una de las truchas fue devuelta al agua.


La pesca de truchas en las sierras de Córdoba es un verdadero desafío para los pescadores deportivos. Ríos difíciles de vadear por sus estructuras, cauces accidentados y aguas muy claras hacen que la selección del equipo deba ser muy minuciosa y detallada. Los lanzamientos deben ser extremadamente precisos y con derivas controladas para poder engañar a las pequeñas, pero especialmente combativas, truchas serranas.

Por Ezequiel Fusero
Pescadores: Gastón Ferrero, Martín Ferrero, Jorge Ruscitto y Ezequiel Fusero
Fotografía: Ezequiel Fusero
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