relevamientos 18/09/2019

Un Monstruo en Cayasta

 
     

Buena variada y algunas sorpresas.



El pasado sábado 14 de septiembre nos dirigimos a la localidad santafecina de Cayastá, un reconocido destino dentro del mundo de la pesca.

Los pronósticos de lluvia para ese día no fueron certeros, y la fría mañana nos sorprendía con un con cielo algo nuboso, que se iría despejando hacia la tarde.

Con un río muy bajo (algo más de 2.70 mts en Santa Elena) y desde bien temprano, nos dispusimos a armar nuestros equipos de variada, la idea era hacer algunos intentos a los amarillos y moncholos. Luego de una corta navegación entre arroyos serpenteantes y bancos de arena, lanzamos nuestros carretes al agua…… de inmediato, las primeras piezas de amarillo.



Para ser honestos nuestra embarcación tuvo un pique bastante regular durante todo el día, aunque un poco errático, por lo cual debíamos movernos permanentemente para lograr algunos amarillos, moncholos y virreinas, los que se intercalaban con algunas palometas, las cuales, por momentos, eran implacables y no nos permitían pescar otra cosa.

Llegando al medio día y ya satisfechos por la buena cantidad y en algunos caso, excelentes portes de los bagres amarillos, nos dirigimos al Paraná para hacer algunos intentos a los dorados….

Víctor, nuestro guía y responsable de Pesca Don Fito, nos ordenó cambiar de anzuelos, poner plomadas de no más de 10 gr. Encarnamos con morenas de unos 20 cm., y comenzamos a garetear por el ancho río. No más de 300 metros de “caída”  fueron necesarios para que una de las cañas se doblase estrepitosamente. La lucha era dura y las conjeturas sobre que había picado se iban acrecentando, pero nadie imaginaria el resultado…..



Un hermoso ejemplar de manguruyú asomaba desde las turbias, pero siempre sorpresivas aguas.  Entre festejos, fotos y palmadas, nos disponíamos a devolver aquel hermoso Tape a las profundidades del Paraná santafesino.



Con la tarea cumplida, nos fuimos acercando a la costa entrerriana para compartir el almuerzo en la isla con la otra parte del grupo de pesca, los que casualmente no habían tenido nuestra suerte, ni mucho menos.



La tarde se había puesto calurosa y transcurría mientras  íbamos en busca del dorado, los cuales se veían abundantemente sobre la superficie, pero no se decidían a morder nuestros anzuelos. No obstante, las dos embarcaciones tuvieron la posibilidad de sacar unos buenos ejemplares de patíes.







  Si bien el pique estuvo esquivo, pudimos disfrutar de una hermosa jornada de pesca entre amigos, acompañados por la excelente atención de Pesca Don Fito, cuyos guías hicieron todo lo necesario para que podamos disfrutar al máximo de las bondades del majestuoso río.  



Pesca Don Fito
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