











Un ejemplar superó los 50 centímetros de longitud y los 900 gramos de peso.
Con el clima tan cambiante de estos últimos tiempos, y con la escasa pesca de costa que se estaba dando en el Río de la Plata, un equipo de Pesca al Día decidió realizar un nuevo relevamiento embarcado en este magnífico río.
Los integrantes de la embarcación, la "Ropo 1", fueron Roberto, Tobías y Tadeo Kuligowsky, junto a Alberto Staffa y Daniel Pavoni.
El día se presentaba ventoso, pero el pronostico anunciaba que a media mañana el viento disminuiría considerablemente. Con estas condiciones zarpamos de Marinas del Sur, y luego de pasar por Prefectura y dar el correspondiente rol de salida, nos dirigimos hacia la zona de Palo Blanco, a una distancia de 4.000 metros de la costa.
Una vez en el lugar, arrojamos los copos gareteadores y el aceite, para formar la calle de ceba. Armamos nuestros equipos con cañas de 4 a 4.50 metros, reeles frontales cargados con multifilamento, las líneas de tres boyas chupetes superflot de colores amarillo combinados con negro y rojo. Las bajadas no superaban los 20 cm y los anzuelos mustand, número 2/0 de la serie 277E. Como carnada se usaron mojarras vivas y saladas, siendo esta última la que mejor resultado dio.
LINEAS AL AGUA
Al arrojar las líneas al agua, los piques tardaron en llegar. Ya con el callejón de ceba formado, llegó el primer pique, con un ejemplar de 40cm, y a partir de ese momento los piques serían un poco mas frecuentes, con buenos y peleadores ejemplares que median entre 35 y 42 cm.
Roberto y Tobías, ubicados en popa, eran los que mayor pique tenían, ya que siempre en la pesca del pejerrey hay una banda por donde el pez entra en la ceba. El viento cada vez disminuía mas, tal cual había sido pronosticado, y fue en ese momento donde se dieron una seguidilla de piques, cerca de la embarcación, con un gran disfrute al ver al pejerrey con la cola y cabeza en superficie, queriendo tomar la carnada.
Hubo un momento donde una de las boyas de Alberto se deslizó lentamente y al clavarlo explotó el agua, era un ejemplar que pasó los 50 cm de longitud y superó los 900 gramos de peso. Contentos por la captura, y luego de las fotos de rigor, continuamos pescando a la espera de otro grande en el Río de la Plata.
Fue así que promediando la tarde decidimos corrernos hacia la zona del Traverso -boya que marca el hundimiento de un barco-, ya con el río en bajante los piques seguían, aunque de portes medianos. Después de un rato, y contentos por la buena jornada de pesca realizada, la embarcación regresó al Puerto La Plata.
Fuente: El Día