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Mayo del 2008
Buenos portes pero cuesta encontrarlos porque hay mucha vegetación en
la laguna
Siempre la conocimos como una laguna de verano, ya que rinde muy bien cuando
vamos de vacaciones a la costa, y por eso muchos eligen un lugar turístico
cercano para no viajar demasiado, y aprovechamos que esta semana que pasó
tuvimos un veranito con días de hasta 30 grados.
Esta laguna cambió muchísimo desde el año pasado, ya
que ese color verdoso del agua por el plancton hoy no está, pero el
fondo se llenó de pasto por lo que por momentos se pone imposible de
navegar a motor; es por eso que la vamos a seguir durante todo el año
para ver cómo evoluciona el pejerrey a medida que pase el otoño
y llegue el invierno.
Para allí partimos a la tarde del martes junto a Néstor Sosa
por la Ruta 2 hasta la casa de Juan Bravi donde levantaríamos las mojarras
para pescar en la laguna; el entusiasmo pudo más y nos acompañó.
Para llegar hasta Madariaga seguimos por Ruta 2 hasta Dolores, allí
tomamos la 63 hasta la Ruta 11 donde en la desviación hacia la costa
atlántica doblamos a la derecha en la rotonda para tomar la 56 y en
el kilómetro 56 doblamos a la izquierda por el camino de ripio por
unos 16 Km.; después de pasar el destacamento policial encontraremos
la entrada del pesquero La Tablada.
Con la noche a cuesta nos esperaba Julio Pegasano en la casona para comer
y acostarnos temprano, al otro día nos esperaba un día que según
el pronostico estaría en los 28 grados, algo pesado para un día
de pesca, pero la mañana se presentó con nubes cubriendo todo
el cielo, con un viento del sector sur suave que nos obligó a salir
con una campera, de lo contrario sentíamos frío.
Después de terminar con su labor de encargado del establecimiento,
salimos con la trakker de 6.20 con un motor de 40 hp muy cómodo para
cuatro personas.
La noche anterior, julio nos comentó que después de las dos
heladas caídas el pejerrey no se tiraba a comer como los días
anteriores.
Una vez que pasamos el canal de salida de La Tablada, pusimos rumbo a la
derecha pasando la entrada de los callejones de Urrutia para ubicarnos en
un sector frente a una pared de juncales; nos aconsejó no hacer ruido
en la embarcación de lo contrario el pescado se retira del lugar. Por
tal motivo armamos los equipos unos 40 mts antes, los mismos estaban compuestos
por cañas de 4,20 mts de acción de punta con reeles frontales
cargados con multifilamento del 0.12 y boyas chicas con un puntero liviano;
las boyas preferentemente blancas para que no llamen tanto la atención
de los dientudos, brazoladas de 10 a 40 cm con anzuelos N° 1 ó
2 encarnando con mojarras medianas y luego con filet.
De inmediato comenzaron a atacar las carnadas los dentudos, de todos modos
el consejo del guía fue no mover la línea de lo contrario vendrían
aun más, en casi 40 minutos un solo pejerrey de 35 cm.
Nos movimos más adelante pasando mucho pasto sumergido (prácticamente
en toda la laguna es igual) que nos dificultaba navegar,;llegamos a una pequeña
bahía con juncales separados dejando limpiones sin pasto, allí
debíamos colocar las líneas, tarea no tan fácil cuando
son varios en la embarcación; en mi caso corté una boya para
achicar la misma y tener mayor exactitud en el lanzamiento.
En este sector al llegar comenzaron a moverse muchos pejerreyes, además
de un centenar de tosqueros entre los pastos. En este lugar sólo capturamos
unos dentudos y nada más, así que cambiamos nuevamente de sitio.
Salimos de este lugar y navegamos hacia la costa donde ubicamos algunos canales
donde no habría pasto, el inconveniente era que no había demasiado
espacio para pescar los cuatro. Sólo dos probaron donde se movieron
un par de pejes, nuevamente los dentudos hacían lo suyo no dejando
comer al pejerrey, aquí la profundidad no superaba los 80 cm.
Seguimos unos 50 metros más adelante donde la profundidad llegaba
al metro; en un momento vimos como un gran cardumen comenzó a moverse
hacia los juncales, detuvo la embarcación la colocó de costado
atando la lancha de popa con un remo para que no se moviera y del tolete con
el ancla. Estábamos a unos 20 mts del juncal, al costado izquierdo
nuestro.
Cambiamos las líneas por otras de un poco más de peso, el lanzamiento
que debíamos realizar era largo, esto obedecía a dos propósitos
uno para eliminar el puntero y ganar una boya más para tener mejores
oportunidades.
Los dentudos estaban como en todos lados pero cuando se acercaba un pejerrey
se alejaban para dejar comer a los pejes; el pejerrey hacía un rulo
en el agua y comía sin tener dificultad.
Juan y Néstor que estaban del lado del juncal tenían mejores
oportunidades; tanto a Julio como a mi en pocas ocasiones nos tomaban las
carnadas.
Nos acercamos un poco más al juncal para poder pescar todos, y así
fue en cada línea teníamos piques simultáneos de pejerreyes
de 30 a 40 cm, tomando muy bien las carnadas que en este caso ya teníamos
filet de dentudo que duraban mucho más los embates de esa especie.
Un dato a tener en cuenta: colocábamos una mojarra y terminábamos
con un filet bastante grande, de esta manera el dentudo comía y se
llevaba la mojarra dejando el filet a merced de los pejerreyes.
Al fin de la jornada teníamos más de 40 piezas pejes de entre
30 y 45 cm, pero eran flacos.
Seguiremos muy de cerca de Madariaga, nos dio la sensación de que
cambió el hábito de la comida.
Fuente: El Día
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