












Hay que anclar en los limpiones y encarnar con mojarras vivas.
Salimos a la las 3 de la mañana de nuestra ciudad, ya que los datos obtenidos decían que la laguna seguía a buen ritmo, con pejerreyes de buen porte, pero muy flacos.
Junto a Martín y Emanuel tomamos la Autovía 2 hasta Dolores, ahí se nos unió Sergio, otro pescador amigo que fue de la partida. Continuamos por ruta 63 hasta Esquina de Crotto, donde tomamos la Ruta 11 y luego la 56 y en el Km. 54 de la misma tomamos el camino de tierra de 18 Km. que lleva al pesquero "El Mirador".
Llegamos a las 8 y el día estaba despejado pero sin nada de viento; tomamos unos mates mientras preparábamos los equipos de pesca con líneas de 3 boyas medianas de colores claros, con bajadas entre 20 y 60 cm, anzuelos Nº 1 y como carnada mojarras medianas y grandes, las cuales las obtuvimos en el puesto de venta de ruta 2 "Los repollos".
Una vez en el bote nos dirigimos en frente del pesquero, ya que momentos antes de salir con la embarcación estuvimos charlando con otros pescadores y los encargados, quienes dijeron que la pesca se encontraba en ese sector.
Nos costó bastante poder navegar ya que la laguna se encuentra con muy bajo nivel de agua y la gambarrusa dificulta mucho la navegación.
EN LOS LIMPIONES
Llegamos a un sector donde había unos limpiones y comenzamos la pesca; los piques no se hicieron esperar aunque seguíamos son poco viento y las capturas eran de pejerreyes de 30 cm de promedio y flacos.
Al mediodía después de devolver muchos ejemplares chicos al agua se levantó viento y ahí cambió totalmente la pesca tanto en la modalidad como en los tamaños, ya que al moverse el agua y oxigenarse el pejerrey de mayor tamaño comenzó a activarse y a tomar nuestros cebos.
La mayoría eran de más de 38 cm, pero flacos y vigorosos, ya que daban una linda lucha al tratar de traerlos a nuestra embarcación. A las 16 con la pesca hecha, ya que solamente se pueden llevar 25 piezas por pescador, decidimos regresar muy contentos y pensando en volver a esta hermosa laguna no bien podamos.
Fuente: El Día