











Un sistema de recirculación limpia y mantiene la temperatura
Enfatiza Eduardo Catania, acuicultor de la localidad bonaerense de San Vicente, que el acuicultor "tiene la obligación de controlar la calidad del agua, su temperatura y limpieza para que los peces estén sanos, puedan crecer y luego su carne tenga buen sabor".
"Si quiero que mis peces crezcan los 365 días del año necesito que el agua tenga una temperatura estable. Así los peces mantienen su metabolismo acelerado, comen mucho y crecen rápido, llegando al tamaño comercial en seis meses", agregó Catania.
En ese sentido explicó que el agua hay que cambiarla tan rápido como la ensucien los peces. "No se tira, pasa por un tratamiento que la devuelve al mismo tanque a través de una bomba que recircula el agua por otros tanques o se puede reutilizar como bebida para el ganado", explicó.
Catania resumió los pasos que realizan en el tratamiento del agua, según este sistema de acuicultura de precisión que realiza en su empresa, mientras recorría las instalaciones con LA NACION y puntualizó:
* Incorporar oxígeno en la medida que los peces los consumen. Es fundamental para el crecimiento de los peces.
* Eliminar el amoníaco con un biofiltro.
* Eliminar los sólidos suspendidos (excretas y restos de sólidos) con un filtro mecánico.
*Eliminar el aceite y microelementos, mediante un skimmers.
"De esta forma no se contamina el ambiente, pues permite retirar el excremento y hacerle un tratamiento que lo transforma en proteínas de alta digestibilidad y nutrientes que se reutilizan alimentando a los mismos peces. El amoníaco se transforma en nitrato, que también se elimina con otro tratamiento o se utiliza para realizar hidroponia", señaló Catania.
Aislamiento
Este sistema, según Catania, se desarrolla en los Estados Unidos, Europa y otros países desarrollados del planeta.
Se diferencia del sistema tradicional de cultivo al aire libre en lagunas, ríos o mar, que son dependientes enteramente del clima. "Este sistema de producción es recomendado realizarlo en tanques australianos aislados del medio ambiente (generando condiciones en el agua independiente del clima), adaptados para el cultivo de organismos acuáticos para el consumo humano", agregó el acuicultor.
Por ejemplo para la cría de tilapia, el aislamiento se realiza con polietileno transparente en doble capa, permitiendo la llegada del sol al agua y evitando que se enfríe. "Si queremos criar tilapias en lagunas de la zona, en invierno se mueren por el frío", acotó.
Con este sistema se pueden producir, además de tilapias (a una temperatura de 30 grados), camarones y langostas (de 26 a 28 grados), truchas (a 18 grados), entre otras variedades.
Fuente: La Nación